
Ha llegado la hora de marcharse, de descansar, de colocar la hamaca frente al Atlántico y ponerle distancia al agobio local, a esta Seagobia del slogan friki empleado para definir lo cerca que a veces se siente en la nuca la respiración de otros. Quizá no sea la canción del verano, pero Bebe afina mucho en una de las letras de su nuevo álbum Y Punto: "Aprendí a escuchar la noche, no pienso enterrar mis dolores. Pa'que duelan menos voy a sacarlos de dentro cerca del mar, pa'que se los lleve el viento (...) Hoy pa'mi la burra grande, ande, que ande o no ande, que la quiero pa'dar coces a quien me importune este cante. Que tengo yo en mi soledad cientos de canciones tarareás, empezás e inacabás, a punto, a punto, a punto de estallar..." Se ha cumplido un ciclo, que dirían los expertos en economía. Volviendo a los textos de la cantautora y actriz, y con el permiso de la autoridad competente, como en los toros "no sé cuando volveré, no sé dónde llegaré, no sé qué me encontraré, ni me importa... no, no sé cuándo volveré". Saludos a todos los personajes que han pasado por esta viñeta que, como anunció en su nacimiento, igual que el arte, ha podido ser conceptual, abstracta, minimalista..., hasta alternativa, a veces incomprendida, que el lenguaje se ha empleado como un pincel deslizándose sobre un lienzo, dirigido suavemente por la mano de un artista, en conexión directa con su cerebro y su corazón, mientras se le iluminan los sentimientos con los colores del cielo, tratando de encajar en el paisaje la jaula de oro –con algún pájaro dentro–. Ciao que, como explica la restauradora italiana Camila Cantarini –asumió el apellido porque en el colegio rebosaba alegría y felicidad, ahora también– se puede emplear para decir hola y adiós, elijan la palabra que más les apetezca, aunque puede que dejemos de vernos por algún tiempo. Si hay vuelta, quizá el formato sea distinto, que con las nuevas temporadas, como en la televisión, se cambian los contenidos. En un debate televisivo, el que fue director de El País, Juan Luis Cebrián –en el próximo Hay Festival– trataba de explicarle al responsable El Alcázar, Antonio Izquierdo, que en su proyecto cabían todos los españoles, pero en el del responsable del diario ultraderechista, sólo una parte. Pues eso, que no haya barreras para la convivencia. ¡Ciao y buen verano!



