martes 2 de noviembre de 2010

Los lunes a la cola del paro

La película “Los lunes al sol” acercó al gran público -a través de extraordinarios actores como Javier Bardem o Luis Tosar- el dramatismo de la realidad del paro, haciendo universal la angustia que, hasta entonces, se vivía de forma aislada en las familias que tenían la desgracia de haber sido víctimas de alguna reconversión industrial o cierre de negocio, en definitiva de una crisis galopante que suele cebarse siempre con los más débiles. La celebrada cinta de Fernando León de Aranoa no estaba basada en una historia real, sino en miles…
Mal previó el Gobierno –la mayoría de los del entorno europeo- al negar la quiebra del sistema financiero, aunque en el pecado lleve la penitencia y vaya a dejar la silla calentita a la oposición, pese a que el líder se lo vaya a llevar de calle, siempre que no se levanten de la cama, de la chaise longue, que no haga el mínimo esfuerzo, no sea que se le vaya a ver la intención. Generalmente no hay un partido que gane elecciones, sino es el otro quien las pierde.
El resultado de la imprevisión, a veces la deficiente gestión y también la mala suerte de pasar por el sitio equivocado en el momento equivocado, ha sido superar la cifra de los cuatro millones de parados en España que conforman la fotografía de otras tantas personas atravesando por dificultades y aún sin un horizonte en el que fijar la mirada.
Pero la tragedia no acaba ahí, en ser un número de una estadística con una fatídica realidad, sino se traslada todos los días a la cola del paro, ante la oficina de empleo. No es por la hipotética vergüenza que se pueda sentir, con una culpabilidad tan irreal como la que se le suele pasar por la cabeza a algunas víctimas del maltrato –cuando solo hay un canalla y es quien lo practica -, sino por la impotencia de que no es posible llegar a la ventanilla, debido a las colas que se forman y a que no hay un servicio de cita previa, ni tampoco seguridad.
Así que un parado, para solicitar el cobro de la prestación –una conquista social del estado democrático- sufre ahora, además, la impotencia de no llegar a culminar los trámites con éxito y a tiempo porque haya grupos organizados que se cuelan, pelean para ganar espacios e, incluso, venden números. Tan real como en la película: hay quien ha ido a las seis de la mañana, estos días, con veinte personas ya por delante, y al llegar a la ventanilla ya había pasado el medio centenar o los sesenta del cupo establecido. Entre medias, jaleo, policías, empujones, voces, impotencia… Y es que se puede perder el trabajo, incluso es posible que también la prestación, si no hay razón para tenerla, pero lo que no se debe permitir es hacer perder la dignidad al parado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Claro como el agua 03/11/2010 Kostof
Querido Aurelio no podrías haberlo contado de mejor manera. Lo has descrito como el recuerdo latente que tenemos mi pareja y yo de lo que hemos sufrido durante 3 madrugones desde que el jueves pasado empezáramos a ir a esa maldita cola. No obstante esta actitud de la administración debería ser sinónimo de denuncia y es que te cuento. Resulta que para pedir la prestación por desempleo no es necesario tener que acudir a las oficinas del ECYL forzosamente, ya que cabe la posibilidad de entregar la documentación pertinente en cualquier SUBDELEGACIÓN DEL GOBIERNO ya que se trata de pedir una prestación estatal. Y esta información tan básica no es facilitada por el funcionario de turno, es más incluso insinúan que es aconsejable pasar la noche a la puerta de la oficina. Contado esto puede imaginarse la cara de perplejidad que portábamos mi pareja y yo cuando entramos a la subdelegación del gobierno con nuestra documentación a las 14.50 horas del día de ayer y salimos a las 14.55 horas sin esperar ni una sola cola ni tomar vez ni madrugar. Una auténtica sin vergüenzada que tendrá sus consecuencias tarde o temprano.

Anónimo dijo...

Un relevo inevitable 03/11/2010 vayamosporpartes
Podemos seguir culpando a la situación internacional al Capital, o criticando a la Oposición todo lo que queráis, pero estar a la cola con el doble de desempleo y esta parálisis son hechos objetivamente insostenibles que la socialdemocracia no fue capaz de prevenir, luego lo negó y ahora no es capaz de solucionar ni generar la mínima esperanza. Vendrá la derecha con todo el paquete, su parte liberal y su parte conservadora y su parte radical, pero vendrá votada por las clases medias y bajas (cada vez más bajas). El nuevo ministro de Trabajo, puesto como un guiño a unos sindicatos desacreditados ha dado esta mañana un motivo para pedirle ya mismo que se vaya, espera que hasta el segundo semestre del 2011 no se creen 50.000 empleos netos, menuda ambición.