Los periodos preelectorales, vamos los previos a la elaboración de las listas, siempre han ido cargados de gran tensión en el seno de los partidos, donde la mayoría quiere repetir, aprovecha la visita de sus dirigentes para integrarse en la comitiva, acercan su cabeza a los objetivos de las cámaras y pasan la mano por el lomo –es un dicho– a quien, muy poco antes, acababan de clavar la puñalada en el mismo lugar –es una metáfora–. Hay otros que tienen alborotado el gallinero, como el fundador de la Alternativa Independiente (ASí), Javier Giráldez, el tantas veces candidato frustrado del PP, que ahora sopesa integrarse en las listas del popular Jesús Postigo, aquel presidente de Cámara que siempre negó que fuera a estar donde se encuentra ahora, aspirando a ser alcalde de Segovia –sin acritud–. El empresario de Torrecaballeros deshoja la margarita porque teme que caminar por esos pagos pueda provocar que se levanten chispas en la reunión que se celebra hoy, porque hay algunos de sus colegas que se niegan a arrimarse a la derecha, al party de moda, pero sin tea, sino en versión cantimpalense.
Lo que pasará a la historia del anecdotario político es el comportamiento de algunos dirigentes provinciales del PP que guardaban las apariencias declarando que la candidata a la Alcaldía era Beatriz Escudero, dejándole trabajar en la elaboración del programa y en la elección de su equipo, mientras le segaban la hierba debajo de los pies, en un ejercicio de cinismo que sitúa la práctica de la cosa pública en las cotas más altas de desprestigio, y eso que ya se salía de la gráfica.
Vale que lo estuviera haciendo mal, pero ha sido muy sucio y mezquino. Como las penas con pan son menos, quizá prometerle la continuidad en el Senado haya aminorado el ruido hacia el exterior, aunque se escuchan sapos y culebras en espacios más cerrados. ¿Dignidad = hambre?, es la cuestión, pero si hubiera plantado cara en Valladolid, la aún jefa de la oposición habría ganado el pulso.
Solo hay que ver quién le pidió que se fuera: el gerente –no deja de ser un empleado cualificado– del PP, Pedro Viñarás, ante el silencio carmelitano del secretario regional, Alfonso Fernández Mañueco, y del presidente provincial, Francisco Vázquez. –Versión ”díselo tú que a mi me da la risa”–
Así las cosas, con apariencias en las antípodas de lo que luego es realidad, ya no se sabe muy bien si hay que creerse que al presidente de la Diputación, Javier Santamaría, le pueden llevar al Senado, para que ocupe este puesto Francisco Vázquez, cansado y sin peso en Madrid porque su compañera y frustrada candidata tiene más cercanía con los que mandan, como Dolores de Cospedal y Pío García Escudero… Eso puede haber pesado para que entrara en juego la segadora, una actividad bien conocida en el ámbito rural.
Luego ya sería de política ficción, pero en 3D, que Vázquez entrara, para pasar a la lista al Congreso, en meses, dejando la presidencia a Miguel Ángel de Vicente, su secretario provincial y coordinador de campaña. Cábalas. Cualquiera sabe con algunos, pero como hay quien se puede quedar sin nada –de sueldo– entre comicios..., pues no habrá movimientos. Maniobras de distracción. Qué manera de darle vueltas, con lo mal que les sienta a alguno que le contradigan y le descubran el compacto rostro.
Porque los vientos les vienen muy favorables a esta vela –en referencia a la navegación no a la de cera monacal- pero, como pierdan en Segovia, alguno va a tener dificultades para encontrar sitio donde meterse, en este caso donde seguir encontrando sustento, que no sea de forma diferente a la que fue su actividad laboral, si es que se acuerda de cómo se desarrollaba.
Habrá que ver, además, si a alguno le pasa factura su postura en la integración de Caja Segovia en el SIP en torno a Caja Madrid, contra lo que aconsejaba el PP regional –también el PSOE– de formar una gran Caja autonómica. No es probable, aunque si se hubieran seguido las tesis de varios, incluido algún candidato, de que la entidad de ahorro se quedara en solitario, ahora mismo estaría intervenida por el Banco de España. Su director, Miguel Ángel Fernández Ordoñez se cargaría las Cajas, de hecho hay quien no les da más vida que unos meses, aunque se encuentra con el freno de la vicepresidenta económica Elena Salgado, que valora el impacto social.
No es que tenga mucho futuro, ni siquiera le queda el mercado minoritario y su grupo sale a Bolsa, por lo que el nivel de representación es infinitamente menor al que tenían, que era nulo –y bajo cero no es posible–, pero entretanto hay quien se posiciona, como el ex-director Manuel Escribano. Anuncia la prejubilación antes del SIP, para que la liquidación sea acorde a la de la casa que deja –más favorable–, y se postula a presidente ejecutivo, con sueldo, cuando haya elecciones, porque da el nuevo perfil. Operación Soto –Atilano–, primus inter pares.
1 comentarios:
tres interessant, merci
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